lunes, 12 de enero de 2015

‘’La cazuela de barro”




‘’La cazuela de barro”

(Texto de reflexión profunda)
Marcos L Guzmán B.

Llegó a la casa del chofer el que era subalterno suyo, día antes de montarse al carruaje, pagó. Cuando acabó de tomarse la taza de leche; miró el reloj, se levantó de su silla a buscar a su novia, darle un dulce beso en su mejilla y celebrar con ella. Salió de su lugar ‘’llamado Territorio Divino’’  a horas desconocidas.  Ya hasta lo mínimo lo tenía creado: ‘’la cazuela de barro’’.
Frente a frente de la alfarería terrenal lo deja el taxista, se desmonta y le dice a su tercer obrador anda que te necesitan después de darle una despedida al taxista dándole las gracias. De pronto abrió la puerta de la alfarería, Se puso a limpiar la plataforma, luego las herramientas, cosa que tenía de costumbre darle su mantenimiento diario.  El alfarero también entró y vio de lejos que todavía la masa no estaba preparada. Trajo los ingredientes e hizo la liga, después colocó a fuego lento hasta que las pellas estuviesen húmedas y de fácil manejo.
El tercer obrero le regresó la paleta de yeso, el puntero, la cuchilla, el retorneador, torneta etc. Encima de la plataforma trajo la masa después de darle el grado de cocción. Con tanto amor que la levanta y le da de aquí para allá y de allá para acá con mano sufrida de tanto trabajar. Siempre estaba pendiente de que las pellas no se mezclaran con otro material.
Ha llegado la hora de traer la masa a la rueda de la prueba y ahí darle la forma para alcanzar dicho diseño.
El barro ya está moldeable, casi a gusto de darle el retoque final. ¡Qué bonita ha quedado! ‘´La cazuela de barro’’   ¡Bella obra de arte!
De momento toma con todo el cuidado del mundo el encargado de las bellas obras de arte: La cazuela de barro, y se la muestra al padre. El la deja caer, el alfarero se entristece mucho y se conduele, casi no soporta. Tanto tiempo invertido en ‘’la cazuela de barro”’.  Pero con su mirada sumisa observa detenidamente ‘’la cazuela de barro que ya no es, sino una cazuela triturada, quebrantada, caída a pedazos.
La bella cazuela, era bella, pero con una minuciosa imperfección; se había endurecido y quedaban pequeños residuos arenosos.
El alfarero otra vez trabajando, con la potestad de hacerla mejor. De modo que entresacó la masa que se dejaba moldear.
¡El barro toma el diseño que le doy!  Oh, pero hago lo que me place ¡ya considero que me vas hacer útil a mi voluntad! El padre la toma en la mano: es la cazuela donde voy a preparar la cena de hoy. La cazuela de barro no es solo una bella obra de arte, también es de uso honroso. Ya es puesta en buen lugar.
La cazuela es algo excelente. No, es algo perfecto. “La cazuela de barro’’ Es algo excelente. Es algo perfecto. Ya me sirve de lujo. Ya me sirve de uso.
*No importa que tú seas quebrantado como la primera cazuela de barro, casi no sirviendo para nada pasando por duras pruebas, déjate moldear de Jesús con la cuchilla, con el fuego,  con el puntero, porque de ti Él quiere hacer algo mejor*.             
 27-08-13

Autor  Marcos L Guzmán B.