‘’La cazuela de barro”
(Texto de reflexión profunda)
Marcos L Guzmán B.
Llegó a la casa del chofer el que era subalterno suyo, día antes de montarse al carruaje, pagó. Cuando acabó de tomarse la taza de leche; miró el
reloj, se levantó de su silla a buscar a su novia, darle un dulce beso en su
mejilla y celebrar con ella. Salió de su lugar ‘’llamado Territorio
Divino’’ a horas desconocidas. Ya hasta lo mínimo lo tenía creado: ‘’la
cazuela de barro’’.
Frente a frente de la alfarería terrenal lo deja el taxista, se
desmonta y le dice a su tercer obrador anda que te necesitan después de darle
una despedida al taxista dándole las gracias. De pronto abrió la puerta de la
alfarería, Se puso a limpiar la plataforma, luego las herramientas, cosa que
tenía de costumbre darle su mantenimiento diario. El alfarero también entró y
vio de lejos que todavía la masa no estaba preparada. Trajo los ingredientes e
hizo la liga, después colocó a fuego lento hasta que las pellas estuviesen
húmedas y de fácil manejo.
El tercer obrero le regresó la paleta de yeso, el puntero, la cuchilla,
el retorneador, torneta etc. Encima de la plataforma trajo la masa después de
darle el grado de cocción. Con tanto amor que la levanta y le da de aquí para
allá y de allá para acá con mano sufrida de tanto trabajar. Siempre estaba
pendiente de que las pellas no se mezclaran con otro material.
Ha llegado la hora de traer la masa a la rueda de la prueba y ahí darle
la forma para alcanzar dicho diseño.
El barro ya está moldeable, casi a gusto de darle el retoque final.
¡Qué bonita ha quedado! ‘´La cazuela de barro’’ ¡Bella
obra de arte!
De momento toma con todo el cuidado del mundo el encargado de las
bellas obras de arte: La cazuela de barro, y se la muestra al padre. El la deja
caer, el alfarero se entristece mucho y se conduele, casi no soporta. Tanto
tiempo invertido en ‘’la cazuela de barro”’.
Pero con su mirada sumisa observa detenidamente ‘’la cazuela de barro
que ya no es, sino una cazuela triturada, quebrantada, caída a pedazos.
La bella cazuela, era bella, pero con una minuciosa imperfección; se
había endurecido y quedaban pequeños residuos arenosos.
El alfarero otra vez trabajando, con la potestad de hacerla mejor. De
modo que entresacó la masa que se dejaba moldear.
¡El barro toma el diseño que le doy!
Oh, pero hago lo que me place ¡ya considero que me vas hacer útil a mi
voluntad! El padre la toma en la mano: es la cazuela donde voy a preparar la
cena de hoy. La cazuela de barro no es solo una bella obra de arte, también es
de uso honroso. Ya es puesta en buen lugar.
La cazuela es algo excelente. No, es algo perfecto. “La cazuela de
barro’’ Es algo excelente. Es algo perfecto. Ya me sirve de lujo. Ya me sirve
de uso.
*No importa que tú seas
quebrantado como la primera cazuela de barro, casi no sirviendo para nada pasando
por duras pruebas, déjate moldear de Jesús con la cuchilla, con el fuego, con el puntero, porque de ti Él quiere hacer algo
mejor*.
27-08-13
Autor Marcos L Guzmán
B.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario