sábado, 6 de diciembre de 2014

Inteligencia emocional y su importancia para el aprendizaje.


(Marcos L Guzmán B)
Universidad Dominicana O&M
Moca,
República Dominicana.

El maestro tiene que estar claro en su entrega total al campo pedagógico a pesar de su vocación, elemento sumamente valioso en las prácticas educativas que en muchos casos en demasía profesores con carencia de la misma y falta de los grandes valores que pueden orientar para la vida práctica y social a esos individuos. Muchos profesores y muy pocos maestros, muchos alumnos y muy pocos estudiantes.
La dimensión del maestro es como el mar entre arena y el cielo entre agua con inmensa profundidad en enseñar las grandes maravillas que aún no se han enseñados.
Educar es incrustarle a alguien un pensamiento que no es el suyo, sino la forma de que esa persona trate de moldear sus pensamientos.
Enseñar es hacer despertar a alguien que ignora un nuevo amanecer.
Cuando enlazamos el concepto inteligencia y emoción no cabe duda de intensificar la potencia cognoscitiva racional del alma humana y la parte emotiva, haciendo     participativas las emociones positivas y tratando de manejar las negativas, no hay barreras que estorben la inteligencia emocional que tenga el buen maestro, si este con sus recursos naturales tiene la capacidad de interactuar en el pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos con una perspectiva emocional frente a un conjunto de reacciones.
En el ministerio de educación puede haber programas de vital importancia, pero si no convencen las perspectivas emocionales de los maestros y estudiantes nunca van a conseguir la atención de los maestros y mucho menos de los estudiantes, los maestros tratan de llevarlo a cabo por obligación de trabajo, pero lo van hacer indispuestamente.
El maestro no puede pretender un aprendizaje exitoso si los estudiantes se sienten desmotivados, el provocar motivación en estudiantes en una sala de enseñanza-aprendizaje significa que el maestro tiene inteligencia emocional, también en el manejo de los gestos, como dirigirse, que decir, como desenvolverse y también que  las buenas actitudes en el salón de aprendizaje crean un interés de atención.
El ambiente pedagógico es el campo de acción donde se formula una variedad de reacciones emocionales que pueden ser tratadas sicopedagógicamente cosa que no todos los educadores tienen dicha habilidad y además de carecer de otros elementos innatos, falto de valores socioafectivos.

¿Qué es la inteligencia emocional?

El término “inteligencia emocional” fue utilizado por primera vez en 1990 por los
psicólogos Peter Salovey de la Universidad de Harvard y John Mayer de la Universidad de New
Hampshire. Se lo empleó para describir las cualidades emocionales que parecen tener importancia para el éxito.
Estas pueden incluir:

• La empatía.
• La expresión y comprensión de los sentimientos.
• El control de nuestro genio.
• La independencia.
• La capacidad de adaptación.
• La simpatía.
• La capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal.
• La persistencia.
• La cordialidad.
• La amabilidad.
• El respeto.
Cuando tenemos empatía nos identificamos mental y afectivamente con el dolor o con lo que está padeciendo otro, usamos la inteligencia emocional.
No somos tan tontos que no reconocemos cuando un estudiante expresa algo que no lo entendemos.
El control de nuestro genio depende de un poco de madurez emocional y un dominio propio de nuestro cuerpo y el medio del procesamiento escolar.
La independencia ha sido vista de dos formas la dependencia de hijo a padre o el hombre de un trabajo, y ya sería como algo tradicional y viejo, pues, el hombre tienes diferentes dependencia: la dependencia del medio social, la dependencia del mismo sujeto y la dependencia del medio natural. Nunca en absoluto somos independiente, dependemos del medio social a una medida según el sujeto haya tenido la oportunidad, como tener una profesión o dedicarse a la agricultura, de ahí podemos entender la independencia de ese ser humano, pero no obstante que siempre somos dependiente de algo aunque decimos que somos independientes. Siempre hemos dependido del medio natural, somos independientes en la forma de elegir una opción, dependemos de uno y el otro.
La capacidad de adaptación está vinculada en la misma capacidad del individuo y por ende puede sentirse adaptado según el convencimiento de la inteligencia emocional que tenga el actor pedagógico, no solo es que el estudiante se adapte al ambiente, sino  que pueda ver el mundo flexible y propenso a cambios, si el estudiante adaptado a una buena conducta y al aprendizaje significativo e innovador.

La simpatía, el maestro con simpatía, es un pedagogo atractivo y agradable a los demás.
La capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal es una de las formas creativa y lógica de la inteligencia emocional.
Ser persistente en el buen cambio y las buenas costumbres sin torcedura, siempre con una actitud de persistencia pedagógica y si es posible hasta que el estudiante pueda valorar el recurso que tienes que todavía no puede valorar por estar a ciego del mal pasado o errores cometidos que aun recuerda.
La cordialidad, la amabilidad y el respeto son valores que van de la mano a ser partes esenciales para un buen maestro que tenga inteligencia emocional, es que el que tiene o puede disfrutar de la inteligencia emocional puede tenerle una valoración justa y muy considerable, es totalmente un conjunto de recursos humanos y prácticamente naturales que cada buen educador debe o tienes que vivir.

La persona que tiene inteligencia emocional ve un mundo reflejado en todo, en la personalidad, en lo sociocultural,  en la asertividad, la empatía, los comportamientos, las mismas emociones, la automotivación, las capacidades humanas, el desarrollo intelectual, el autocontrol, la espiritualidad etc.     
La personalidad es un constructo psicológico, que se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad.
El saber tener, comprender o poseer de una manera natural la inteligencia emocional es tan indispensable en la vida pedagógica que si enfocamos al ser humano no se desliga las emociones que están dentro y tienen que ser conducida de la manera más correcta, es por lo tanto un conjunto de elementos reaccionarios que el ser humano no puede evitar, lo tienes e influye en el medio.                                    Marcos L Guzmán B.

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